Cuando me propongo recordar momentos divertidos tipo ataques de risa incontrolables de esos que te hacen saltar las lágrimas, en mi caso varios están relacionados con juegos de mesa en que las personas tenemos que dibujar. Pocas veces me habré reído tanto como cuando durante una sesión de estos juegos mi hermana tuvo que dibujar un parachoques de coche (algo que absolutamente nadie hubiera sido capaz de descifrar sólo con dicho dibujo a pesar de la super creatividad con la que ella cuenta) o cuando tuve la oportunidad de jugar a la versión catalana de “Pictionary” con española/es, una italiana, dos franceses y un brasileño. Aún hoy cada vez que recuerdo estas dos ocasiones no puedo evitar reírme.

Es una pena que dibujemos tan poco. “Artes plásticas” como le llamaban en mi colegio, siempre relegadas en el calendario semanal. Un par de horitas los viernes como mucho.

Yo misma dibujo mucho menos de lo que me gustaría. Si no fuera por mis sobrinas quien sabe cuánto tiempo hubiera pasado. Menos mal que ellas me rescatan de vez en cuando y me llevan un ratito a su mundo de rotus de colores y plastilina.

Dibujar nos empodera

Me fascina ver lo que la gente es capaz de plasmar con un lápiz y un papel. Obviamente están la/os grandes artistas super reconocida/os, pero hoy me refiero a lo que la gente común es capaz de hacer cuando dibuja.

En la “Design Process Mini-Guide”, adaptación basada en documentos sobre “Design Thinking” del d.school de la Universidad de Stanford, propuesta para ser usada como una herramienta activa en la práctica del “Pensamiento de Diseño”, se habla de las premisas del proceso creativo: Enfocarse en valores humanos, la colaboración radical, ser conscientes del proceso, practicar la cultura de prototipos, incitar a la acción y no decir las cosas si no mostrarlas.

Esta última premisa es una de las que siempre pongo en práctica cuando facilito procesos participativos o imparto formación. Quizás será tan sencillo como dibujarse a sí misma/o o tan complicado como elaborar un mapa de empatía solo con dibujos. Pero ya se ha convertido en un imprescindible,  pues considero que dibujar y en general crear con las manos,  es el complemento perfecto a las dinámicas habituales que estén orientadas a hacer reflexionar o a enseñar algo a otra persona. El grupo se divierte, se relaja y así se facilita un entorno donde la creatividad suele cobrar protagonismo. Sin darnos cuenta nos envuelve un ambiente distendido que a su vez abre las puertas de una parte de nuestro interior que muchas veces ni sabemos que tenemos.

Para aprender más sobre los beneficios de dibujar

No descubro nada nuevo. Hay mucho investigado y dicho sobre los beneficios de dibujar, pintar, etc… Os recomiendo este “TED TALK” de Sunni Brown que nos habla de cómo “garabatear es una increíble y poderosa herramienta que necesitamos recordar y re aprender”. Así mismo me encantó el libro de Dan Roam titulado “Tu mundo en una servilleta” que nos emplaza a “resolver problemas y vender ideas mediante dibujos”, y del que podéis informaros más aquí.

Hace tiempo una buena amiga me explicaba como siempre llevaba encima algo donde anotar, dibujar…Más tarde me regaló una preciosa libreta y un boli. Desde entonces nunca he dejado de llevar  lápiz y papel encima, que nunca sabes dónde te puede pillar la inspiración.